Esto es una entrada, el número de
la entrada, es el 17; básicamente habla sobre un pequeño gato gris, con un ojo
apagado. Insistente como la tos de otoño y desorientado como mi vecino. Este
gato no tiene nombre; aunque me gustaría llamarlo Maquiavelo en lo que resta de
la nota, porque es un desgraciado, pero es un desgraciado agradable. No tengo
idea de cómo es que llegó Maquiavelo a
la puerta de mi casa, ni de donde nace esta desesperación por entrar
directo a la cocina. Es agradable que sea tan molesto, le quita lo molesto a
los lunes, aun y cuando todo sigue básicamente igual.
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